jueves, 2 de enero de 2020

Ensayo: Un buen dilema, escolarizar o desescolarizar.


   



 UNIVERSIDAD DE CUENCA
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
EDUCACIÓN INICIAL


Nombre:
Johanna Criollo



Ciclo:
7mo Psicología Educativa



Profesor:
Mgt. Marco Muñoz




Cuenca, 2 de enero de 2020
Un buen dilema, escolarizar o desescolarizar.

¿La  escuela puede llegar a parecerse a una prisión? Es un pregunta que muchos se la hacen, pero recordemos lo que Foucault nos dice, quién se atreve a señalar que la escuela no es más que una “cárcel moderna”.
Partiendo de la historia la escuela surgió como una necesidad de las élites dominantes para reafirmar su poder en el proceso de consolidación del moderno Estado Nación. (Anonimo, 2012) Lo cual no todas las personas tienen acceso por diversos factores en especial por falta de recursos económicos como bien nos indica Illich, Las burocracias del bienestar social pretenden un monopolio profesional, político y financiero sobre la imaginación social, fijando normas sobre qué es valedero y qué es factible. Este monopolio está en las raíces de la modernización de la pobreza. Cada necesidad simple para la cual se halla una respuesta institucional permite la invención de una nueva clase de pobres y una nueva definición de la pobreza. Tanto el pobre como el rico dependen de escuelas y hospitales que guían sus vidas, forman su visión del mundo y definen para ellos qué es legítimo y qué no lo es. Ambos consideran irresponsable el medicamentarse uno mismo, y ven a la organización comunitaria, cuando no es pagada por quienes detentan la autoridad, como una forma de agresión y subversión. (Illich, 1985)
El vivir en un mundo desescolarizado es vivir en un mundo sin tantas reglas es decir que muchos viviríamos en nuestro libre albedrío aprendiendo simultáneamente en nuestro día a día y según nuestra creencias porque desde el punto de vista de Illich, la escuela se apropia del dinero, de los hombres y de la buena voluntad disponible para educación y fuera de eso desalienta a otras instituciones respecto a asumir tareas educativas. El trabajo, el tiempo libre, la política, la vida ciudadana e incluso la vida familiar, dependen de las escuelas, en lo concerniente a los hábitos y conocimientos que presuponen, en vez de convertirse ellos mismos en los medios de educación. Tanto las escuelas como las otras instituciones que dependen de aquéllas llegan simultáneamente a tener un precio imposible. (Illich, 1985). Sin embargo el término desescolarización se utiliza para la situación de quien no se encuentra inscrito en el sistema de educación formal pudiendo no haber estado nunca en el o haber desertado posteriormente, como también, para abordar los procesos vinculados al abandono del sistema escolar tradicional por parte de los niños, niñas y jóvenes. (Rios, 2015)
Hoy en día las escuelas se han vuelto obligatorias siendo parte fundamental en el desarrollo educacional de una persona volviéndose primordiales para que una persona ejerza y tenga acceso a una futura profesión. “La paradoja de las escuelas es evidente: el gasto creciente hace aumentar su destructividad en su propio país y en el extranjero. Esta paradoja debe convertirse en tema de público debate. Se reconoce de manera general hoy por hoy que el medio ambiente físico quedará destruido dentro de poco por la contaminación bioquímica a menos que invirtamos las tendencias actuales de producción de bienes físicos. Debería reconocerse asimismo el que la vida social y personal están igualmente amenazado por la contaminación del Ministerio de Salud, Educación y Bienestar, subproducto inevitable del consumo obligatorio y competitivo del bienestar. La escalada de las escuelas es tan destructiva como la de las armas, si bien de manera menos visible.” (Illich, 1985)
El aprender es con frecuencia el resultado de una instrucción, pero el ser elegido para una función o categoría en el mercado del trabajo depende cada vez más sólo del tiempo que se ha asistido a un centro de instrucción. (Illich, 1985)
En nuestro país esto se ve mucho mientras más títulos hayas obtenido mejores plazas de trabajo tendrás pero sin embargo según analistas estos años se mucho el desempleo sobre todo en jóvenes recién graduados, es donde volviendo al tema es contradictorio que muchos estudien y no puedan ejercer sus profesiones lo cual entra el tema del emprendimiento muchos de ellos crean sus propios negocios para sustentarse, lo que me hace preguntar ¿de qué sirve ir a la escuela, colegio y universidad?
Por otro lado la escuela vincula la instrucción -pero no el aprendizaje- con estas funciones. Esto no es ni razonable ni liberador. No es razonable porque no liga unas cualidades o competencias sobresalientes a las funciones por desempeñar, sino el proceso mediante el cual se supone que habrán de adquirirse dichas cualidades. No libera ni educa porque la escuela reserva la instrucción para aquellos cuyos pasos en el aprendizaje se ajusten a unas medidas aprobadas de control social. (Illich, 1985) Esto nos indica que no siempre el profesional será bueno en lo que hace, muchos realizan funciones empíricamente y lo hacen de forma excelente lo que volvemos a recalcar que no siempre la escuela, ni mucha teoría no harán profesionales buenos en las diferentes ramas.
Lo principal del aprendizaje sobreviene casualmente, e incluso el aprendizaje más intencional no es el resultado de una instrucción programada. Los niños normales aprenden su lenguaje de manera informal, aunque con mayor rapidez si sus padres les prestan atención. La mayoría de las personas que aprenden bien un segundo idioma lo hacen a consecuencia de circunstancias aleatorias y no de una enseñanza ordenada. (Illich, 1985) Lo que nos dice que la primera escuela y la más importante es la familia como un principal factor para que el niño aprenda más allá que un idioma. Pero el hecho de que aún ahora una gran parte del aprendizaje parece ocurrir al azar y como subproducto de alguna otra actividad definida como trabajo u ocio no significa que el aprendizaje planificado no beneficie la instrucción planificada. Al estudiante poderosamente motivado que se enfrenta con la tarea de adquirir una habilidad nueva y compleja puede aprovecharle mucho la disciplina que hoy en día se asocia mentalmente con el maestro de viejo cuño que antaño enseñaba lectura, hebreo, catecismo o multiplicación de memoria. La escuela ha hecho que ahora este tipo de enseñanza rutinaria sea escaso y mal reputado, y no obstante hay muchas destrezas que un estudiante motivado de aptitudes normales puede dominar en unos pocos meses si se le enseña de este modo tradicional. Esto vale tanto para los códigos como para su desciframiento; para los segundos o terceros idiomas como para la lectura y la escritura; e igualmente para lenguajes especiales como álgebra, la programación de computadoras, el análisis químico, o para destrezas manuales como la mecanografía, la relojería, la fontanería, las instalaciones domésticas de electricidad, la reparación de televisores; o, si es por eso, para bailar, conducir vehículos y bucear. (Illich, 1985)
El aprender significa ir más allá de simplemente asistir a la escuela porque se aprende más a lo largo de la vida dependiendo en el ámbito y la relación que se encuentre con este. Pero no cabe duda que asistir a la escuela es socializar aún más con otras personas en donde los profesores son potenciadores de las destrezas y habilidades de los niños, pero, actualmente, aquellos que usan una habilidad que está en demanda y que precisan un profesor humano tienen estímulos negativos para compartir con otros estas habilidades. Esto lo hacen ya sea maestros que monopolizan las licencias, ya sea sindicatos que protegen sus intereses gremiales (Illich, 1985). Por ello más que profesores deben ser educadores con vocación a enseñar.
La mayoría de las destrezas pueden adquirirse y perfeccionarse mediante rutinas; porque la destreza o habilidad implica el dominio de una conducta definible y predecible. La instrucción de una destreza puede apoyarse, por consiguiente, en la simulación de las circunstancias en que se utilizará dicha destreza. En cambio, la educación en el empleo exploratorio y creativo de destrezas no puede descansar en sistemas rutinarios. La educación puede ser el resultado de la instrucción, aunque de una instrucción fundamentalmente opuesta a la rutina. Se apoya en la relación entre asociados que ya poseen algunas de las llaves que dan acceso a memorias almacenadas en la comunidad y por la comunidad. Se apoya en la sorpresa de la pregunta inesperada que abre nuevas puertas al cuestionario y a su asociado. El instructor de destrezas se apoya en la configuración de circunstancias fijas que permiten al aprendiz desarrollar unas reacciones o respuestas normales. El guía o maestro en educación se ocupa de ayudar a unos asociados parejos a que se reúnan de modo que se dé el aprendizaje. Él reúne a personas que parten de sus propias y no resueltas interrogantes. A lo que más ayuda al alumno a formular su perplejidad puesto que sólo un planteamiento claro le dará el poder de encontrar su pareja, moverse con ella, explorar en ese momento la misma cuestión en el mismo contexto. En un comienzo parecería más difícil imaginar unos asociados o compañeros parejos para fines educativos que el hallar instructores de destrezas y compañeros para un juego. Una de las razones de que esto ocurra es el profundo temor que la escuela nos ha inculcado, un miedo que nos pone criticones. El intercambio intitulado de destrezas -a menudo destrezas inconvenientes- es más predecible y por tanto parece menos peligroso que las oportunidades ilimitadas de reunión para personas que comparten una cuestión en debate que es, en ese momento, social, intelectual y emocionalmente importante para ellas. (Illich, 1985)
Ahora por señalar lo que entendemos por escuela, es una institución educativa que tiene la co- responsabilidad ética, política y moral de constituirse en escenario de formación y socialización en el que, como tal, circulan múltiples sentidos, se producen variados aprendizajes, se abre la opción a la negociación de la diferencia y se funda la convivencia como una expresión de la autonomía, la libertad y la dignidad humana. (Echavarria, 2003) Sin embargo para Illich la escuela es como el proceso que especifica edad y se relaciona con maestros, y exige asistencia a tiempo completo a un currículum obligatorio. En donde señala algunos puntos.
1.      Edad. La escuela agrupa a las personas según sus edades. Este agrupamiento se funda en tres premisas indiscutidas. A los niños les corresponde estar en la escuela. Los niños aprenden en la escuela. A los niños puede enseñárseles solamente en la escuela. Creo que estas tres premisas no sometidas a examen merecen ser seriamente puestas en duda. (Illich, 1985)
Resaltando que en nuestro medio ahora asisten desde sus 3 primeros años a las instituciones en donde están sometidos a ser escolarizados a temprana edad y sobretodo se ven evaluados en diferentes destrezas sin tomar en cuentas muchas veces que cada niño tiene si ritmo y tiempo de enseñanza.
2.      Profesores y alumnos. Por definición, los niños son alumnos. La demanda por el medio ambiente escolar crea un mercado ilimitado para los profesores titulados. La escuela es una institución construida sobre el axioma de que el aprendizaje es el resultado de la enseñanza. Y la sabiduría institucional continúa aceptando este axioma, pese a las pruebas abrumadoras en sentido contrario. Todos hemos aprendido la mayor parte de lo que sabemos fuera de la escuela. Los alumnos hacen la mayor parte de su aprendizaje sin sus maestros, y, a menudo, a pesar de éstos. Y lo que es más trágico, a la mayoría de los hombres son las escuelas las que les enseñan su lección, aun cuando nunca vayan a la escuela. (Illich, 1985)
Lo cual, algo que no debería existir son las tareas ya que en el sistema educativo todo se debería aprender asistiendo a clases  y conjuntamente con su profesor.
3.      Asistencia a jornada completa. Cada mes veo una nueva lista de propuestas que hace al AID3 alguna industria estadunidense, sugiriéndole reemplazar los "practicantes del aula" latinoamericanos por unos disciplinados administradores de sistemas o simplemente por la televisión. Pero, aunque el profesor sea una maestra primaria o un equipo de tipos con delantales blancos, y ya sea que logren enseñar la materia indicada en el catálogo o fracasen en el intento, el maestro profesional crea un entorno sagrado. La incertidumbre acerca del futuro de la enseñanza profesional pone al aula en peligro.
El maestro funda su autoridad sobre una pretensión diferente en cada uno de estos tres papeles.
·         El profesor-como-custodio actúa como maestro de ceremonias que guía a sus alumnos a lo largo de un ritual dilatado y laberíntico. Es árbitro del cumplimiento de las normas y administra las intrincadas rúbricas de iniciación a la vida.
·         El profesor-como-moralista reemplaza a los padres, a Dios, al Estado. Adoctrina al alumno acerca de lo bueno y lo malo, no sólo en la escuela, sino en la sociedad en general.
·         El profesor-como-terapeuta se siente autorizado a inmiscuirse en la vida privada de su alumno a fin de ayudarle a desarrollarse como persona.
El definir a los niños como alumnos a jornada completa permite al profesor ejercer sobre sus personas una especie de poder que está mucho menos limitado por restricciones constitucionales o consuetudinarias que el poder detentado por el guardián de otros enclaves sociales. La edad cronológica de los niños les descalifica respecto de las salvaguardas que son de rutina para adultos situados en un asilo moderno -un manicomio, un monasterio o una cárcel. (Illich, 1985)
El tiempo que permanecen lo niños bajos reglas y normas, según muchos expertos no son saludables pero se ven obligados estar los padres los envían con las mejores intenciones creyendo que eso ayudara a convertirse en adultos productivos y felices. Por otra parte resaltando que hay evidencias científicas que muestran que cuando los niños aprenden de una manera profunda y completa en condiciones casi opuestas a las de la escuela.
El sistema escolar de hoy en día desempeña la triple función que ha sido común a las iglesias poderosas a lo largo de la historia. Es simultáneamente el depósito del mito de la sociedad, la institucionalización de las contradicciones de este mito, y el lugar donde ocurre el ritual que reproduce y encubre las disparidades entre el mito y la realidad. El sistema escolar, y en particular la universidad, proporciona hoy grandes oportunidades para criticar el mito y para rebelarse contra las perversiones institucionales. Pero el ritual que exige tolerancia para con las contradicciones fundamentales entre mito e institución para todavía por lo general sin ser puesto en tela de juicio, pues ni la crítica ideológica ni la acción social pueden dar a luz una nueva sociedad. Sólo el desencanto con el ritual social central, el desligarse del mismo, y reformarlo pueden llevar a cabo un cambio radical. (Illich, 1985)
Ahora bien la universidad de igual forma cumple un papel muy importante, el graduado en una universidad ha sido escolarizado para cumplir un servicio selectivo entre los ricos del mundo. De este modo, la universidad tiene por efecto el imponer normas de consumo en el trabajo o en el hogar, y lo hace en todo el mundo y bajo todos los sistemas políticos. Cuanto menos graduados universitarios hay en un país, tanto más sirven de modelo para el resto de la población sus ilustradas exigencias. No cabe duda de que en este momento la universidad ofrece una combinación singular de circunstancias que permite a algunos de sus miembros criticar el conjunto de la sociedad. Proporciona tiempo, movilidad, acceso a los iguales y a la información, así como cierta impunidad –privilegios- de que no disponen igualmente otros sectores de la población. Pero la universidad permite esta libertad sólo a quienes ya han sido profundamente iniciados en la sociedad de consumo y en la necesidad de alguna especie de escolaridad pública obligatoria. (Illich, 1985) Pero este “privilegio” no es para todos debido a que la educación universitaria es en su mayoría es para la clase alta muchas universidades tienen valores muy costosos lo que no permite a muchos tener la oportunidad de ingresar, otros optan por ir a la universidades públicas, que es otro dilema ya que para ingresar existen diversos exámenes lo que también impide acceder a una educación superior. Lo que en este caso el Gobierno debería invertir más en la educación y poner como primordial es sus planes de trabajo.
La identidad del sistema escolar nos obliga a reconocer la profunda identidad en todo el mundo, del mito, del modo de producción y del método de control social, pese a la gran variedad de mitologías en las cuales encuentra expresión el mito. En vista de esta identidad, es ilusorio pretender que las escuelas son, en algún sentido profundo, unas variables dependientes. Esto significa que el esperar un cambio social o económico concebido convencionalmente, es también una ilusión. Más aún, esta ilusión concede a la escuela -el órgano de reproducción de la sociedad de consumo- una inmunidad casi indiscutida. (Illich, 1985) Es algo que pasa mucho en países del Tercer Mundo y sobre todo en nuestro país que esperamos mucho de los políticos y tenemos esperanza que en algún momento cambien la estructura de manejo y se priorice la educación.
Características generales de unas nuevas instituciones educativas formales. Un buen sistema educacional debería tener tres objetivos:
·         Proporcionar a todos aquellos que lo quieren el acceso a recursos disponibles en cualquier momento de sus vidas.
·         Dotar a todos los que quieran compartir lo que saben del poder de encontrar a quienes quieran aprender de ellos.
·         Dar a todo aquel que quiera presentar al público un tema de debate la oportunidad de dar a conocer su argumento.
Un sistema como éste exigiría que se aplicaran a la educación unas garantías constitucionales. Los aprendices no podrían ser sometidos a un currículum obligatorio, o a una discriminación fundada en la posesión o carencia de un certificado o diploma. Ni se obligaría tampoco al público a mantener, mediante una retribución regresiva, un gigantesco aparato profesional de educadores y edificios que de hecho disminuye las posibilidades que el público tiene de aprender los servicios que la profesión está dispuesta a ofrecer al mercado. Debería usar la tecnología moderna para lograr que la libre expresión, la libre reunión y la prensa libre fuesen universales y, por consiguiente, plenamente educativas. (Illich, 1985)


Como bien señala Illich “Una sociedad dedicada a la institucionalización de los valores identifica la producción de bienes y servicios con la demanda de los mismos. La educación que le hace a uno necesitar el producto está incluida en el precio del producto. La escuela es la agencia de publicidad que le hace a uno creer que necesita la sociedad tal como está.” Denotando que las escuelas como los conocemos hoy en día son un producto de la historia, no de la investigación sobre cómo aprenden los niños.
Finalmente en la actualidad se están elaborando otros tipos de enseñanza como es en la escuela Sudbury Valley, en Framingham, Mass. Se llama escuela, pero no se parece en nada a lo que consideramos normalmente que es una “escuela”. Los estudiantes, que tienen edades comprendidas entre 4 a 18 años, aproximadamente, tienen libertad durante todo el día para hacer lo que quieren, siempre y cuando no se rompen alguna de las reglas de la escuela. Las reglas, que se crean democráticamente en la Junta Escolar por los estudiantes y el personal en conjunto, no tienen nada que ver con el aprendizaje; tienen que ver con el mantenimiento de la paz y el orden, y son impuestas por un sistema judicial siguiendo el modelo que existe en nuestra sociedad. La escuela cuenta actualmente con cerca de 150 estudiantes y con 10 profesionales, y funciona con un presupuesto por estudiante que es menos de la mitad del de las escuelas públicas de los alrededores. Acepta a todos los estudiantes que lo solicitan, siempre que sus padres estén de acuerdo. (Gray, 2013) Algo innovador que se convierte en un mejor entorno educativo, que optimizan las capacidades naturales de los niños para que se eduquen. Añadiendo que, “no tenemos que obligar a la gente a aprender; todo lo que necesitamos hacer es proporcionarles la libertad y las oportunidades para hacerlo”. (Gray, 2013)










Bibliografía


Anonimo. (2012). Desescolarizate. Chile: Oveja Negra.
Echavarria, C. (2003). La escuela: un escenario de formación y socialización para la costrucción de identidad moral. Obtenido de http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1692-715X2003000200006
Gray, P. (2013). ¿La Escuela es una prisión que daña a los niños y a los jóvenes? Obtenido de https://fracasoacademico.wordpress.com/centros/la-escuela-es-una-prision-que-dana-a-los-ninos-y-a-los-jovenes/
Illich, I. (1985). La sociedad desescolarizada. Obtenido de https://www.mundolibertario.org/archivos/documentos/IvnIllich_lasociedaddesescolarizada.pdf
Rios, M. (2015). Escolarizacion, desescolarizacion, papel de la escuela. Obtenido de https://es.slideshare.net/MarieLuluRios/escolarizacion-desescolarizacion-papel-de-la-escuela









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